Las personas pueden herir más con sus palabras que con un arma, pero también es cierto que con lo que pueden expresar podrían salvar una vida. Si todos antes de hablar reflexionáramos, el mundo sería diferente; y si además dijéramos e hiciéramos lo que pensamos y no otra cosa, seríamos más coherentes, nuestras relaciones serían más sanas y podríamos ser más felices. El que dice lo que piensa y hace lo que dice, es un individuo cuya palabra tiene valor y que cumple con sus compromisos.
En general, la gente no sabe expresar con claridad sus pensamientos, ni siquiera cuando desea algo, principalmente porque no está segura de lo que quiere. Aprender a hablar claro, sin evasivas, con confianza, comprometiéndose con lo que se desea y atreviéndose a pedir lo que se necesita, es indispensable para poder vivir más tranquilo. Algunos prefieren hablar en forma indirecta y cada una de sus palabras son como dardos envenenados que significan muchas cosas y también lo que no se animan a decir directamente.
Hay palabras que se las lleva el viento, porque no hay nadie que las quiera escuchar y están los que dicen lo que a los otros les gusta oír para caer bien. Las palabras convencen poco afortunadamente, porque son los hechos los que producen el verdadero cambio. Como alguien dijo alguna vez: "Somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio". Pensemos antes de hablar.
Tus palabras, tus sueños, y tus pensamientos tienen el poder de crear condiciones en tu vida.De lo que hables, lo obtendrás. Por eso, ten en cuenta lo siguiente:
Si sigues diciendo que no soportas tu trabajo, puedes perderlo.
Si sigues diciendo que no soportas tu cuerpo, tu cuerpo puede enfermarse.
Si sigues diciendo que no aguantas tu carro, tu carro puede ser robado o descomponerse.
Si sigues diciendo que estás quebrado, ¿sabes qué? Siempre estarás con problemas económicos.
Si sigues diciendo que no puedes confiar en hombres o mujeres, siempre encontrarás alguien en tu vida que te lastimará o te traicionará.
Si sigues diciendo que no encuentras trabajo, seguirás desempleado.
Si sigues diciendo que no puedes encontrar alguien a quien amar o crea en ti, tus pensamientos atraerán mas experiencias confirmando tus creencias.
Haz tus pensamientos y tus conversaciones más positivos y guárdalos con fe, esperanza, amor y acción.
No tengas miedo de creer que puedes tener lo que tú quieres y mereces.
Nuestras palabras determinan lo que recibimos. Así como los pensamientos afectan nuestras circunstancias, de igual manera lo hace lo que expresamos. Nuestras declaraciones forjan nuestra actitud y determinan lo que habremos de atraer y experimentar. Cuando nos interesamos seriamente en ser felices, entonces debemos tener cuidado al hablar. Porque así lo hemos decidido, hablemos positivamente sobre nosotros mismos y evitemos sobreestimarnos. No se trata de imaginar que uno es perfecto, sino de integrar uno de los elementos que nos hacen tomar conciencia, de que no es posible sentirse bien con uno mismo si no dejamos de quejarnos de nuestra propia persona. Nadie más que tú mismo es responsable de tus palabras. También tienes que asumir la responsabilidad de tus pensamientos; tienes que considerar muy seriamente qué tipo de juicios debes albergar en tu mente. Cuando una persona verdaderamente está harta de ser infeliz, modificará su actitud. Cambiará su manera de hablar.
Tus palabras, tus sueños, y tus pensamientos tienen el poder de crear condiciones en tu vida.De lo que hables, lo obtendrás. Por eso, ten en cuenta lo siguiente:
Nuestras palabras determinan lo que recibimos. Así como los pensamientos afectan nuestras circunstancias, de igual manera lo hace lo que expresamos. Nuestras declaraciones forjan nuestra actitud y determinan lo que habremos de atraer y experimentar. Cuando nos interesamos seriamente en ser felices, entonces debemos tener cuidado al hablar. Porque así lo hemos decidido, hablemos positivamente sobre nosotros mismos y evitemos sobreestimarnos. No se trata de imaginar que uno es perfecto, sino de integrar uno de los elementos que nos hacen tomar conciencia, de que no es posible sentirse bien con uno mismo si no dejamos de quejarnos de nuestra propia persona. Nadie más que tú mismo es responsable de tus palabras. También tienes que asumir la responsabilidad de tus pensamientos; tienes que considerar muy seriamente qué tipo de juicios debes albergar en tu mente. Cuando una persona verdaderamente está harta de ser infeliz, modificará su actitud. Cambiará su manera de hablar.
Se requiere sumisión y esfuerzo, pero el asunto es simple. Disciplinarnos para controlar lo que decimos y pensamos exige que nos diferenciemos de la muchedumbre. Tal es la naturaleza de la excelencia. Las palabras afectan nuestro poder personal y las que empleamos conmúnmente, se filtran constantemente en nuestro subconsciente y se convierten en parte de nuestro carácter y de nuestra personalidad. Ellas revelan a los demás con exactitud, qué tanta es nuestra seriedad y nuestro compromiso por obtener resultados positivos.
Siempre que utilizamos la palabra «tratar», damos a entender que no tenemos el control de la situación. La expresión «no puedo» también menoscaba nuestro poder personal. Decir simplemente «no», en lugar de «no puedo», suele ser más exacto. Una afirmación es un pensamiento positivo que evocamos repetidamente. Utilizar afirmaciones te permite elegir pensamientos de calidad e implantarlos en tu subconsciente para sentirte y actuar mejor. Puedes servirte de las afirmaciones para lograr resultados positivos en muchas de tus actividades. Las posibilidades son interminables. Utilizar las afirmaciones no quiere decir que ya no tengas la obligación de esforzarte para mejorar tu situación. Las afirmaciones son atajos para condicionar tu mente y obtener lo que deseas. Si decides integrarlas a tu vida diaria, advertirás que son herramientas sencillas y poderosas. Demasiado sencillas, podría decirse.
Las palabras que empleamos afectan nuestra manera de pensar y sentir. Nuestros pensamientos inciden sobre lo que decimos y sentimos. Nuestros sentimientos influyen sobre lo que decimos y pensamos. He aquí el triángulo de la victoria. Cuando nos sentimos deprimidos, resulta mucho más fácil modificar lo que decimos, que lo que pensamos y sentimos. En muy poco tiempo, nuestras palabras empezarán a surtir un efecto positivo sobre nuestros pensamientos y sentimientos. Así se rompe el triángulo vicioso y empezamos a sentirnos mejor con respecto de la situación. Si una persona no deja de comentar que nada le sale bien, que nunca le alcanza el dinero, que nadie la quiere, que siempre le tocan los trabajos desagradables y que la vida es una desdicha, continuará atrayendo más calamidades. A nivel consciente, hará caso omiso de las oportunidades que se le presenten. Rehusará las ofertas de ayuda, y continuará proyectándose hacia la bancarrota económica.A nivel subconsciente rechazará las oportunidades y atraerá desgracia tras desgracia, para comprobar que la vida se desarrolla justamente como esperaba. Desde su punto de vista nada puede salirle bien, ni tampoco puede formar un patrimonio, por lo cual él mismo procurará crearse una vida acorde con sus sistema de creencias.
En muchos casos, la sociedad nos condiciona a ver el lado negativo de la vida. Si diez cosas marchan bien y una mal, tendemos a fijarnos en esta última. Demasiadas personas opinan que ser realista y racional significa atender solamente los defectos. Si te sientes infeliz por todo lo que quisieras tener y no tienes, ¡piensa en todo lo que no tienes y que no quisieras tener! ¡Todo tiene su lado positivo!.
Námaste.

Námaste.

LUNA NUEVA
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